Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2006.
01/02/2006
La objetividad
Tres hombres ciegos estaban palpando un elefante. El hombre que le acariciaba el costado comentó: "Es un animal de piel tersa y dura, de tacto cálido y correoso". El que se hallaba en la cola declaró: " es un animal largo y sinuoso que se agita constantemente". La percepción del hombre que se encontraba cerca de las orejas del elefante fué completamente distinta, pues dijo: "este animal consta de finas aletas de piel, delicadas y suaves como el terciopelo".
Los tres estaban en lo cierto pero ninguno poseía la visión de conjunto, que engloba cuanto estaban experimentando desde sus limitadas posiciones y mucho más. Si aplicamos esto a nuestra forma de entender las cosas obtendremos una nueva visión mucho más objetiva de la realidad.
27/02/2006
Nuevas Tecnologías de la información
Si los agoreros hubieran acertado, la radio habría desaparecido en los años setenta del siglo pasado; las telenovelas que hoy encabezan las listas de ventas no se habrían editado; el teatro sería cosa de cuatro locos sin público; los cines estarían ocupados por los supermercados; los periódicos sólo podrían encontrarse en las hemerotecas. Los portavoces vitalicios de la agonía andan pregonando por ahí que el quiosco está muerto; que la suma de la prensa gratuita, Internet, los móviles y la televisión digital acabará con los medios tradicionales. ¿quién va a pagar un euro por adquirir un producto informativo? Lo único que se ha demostrado hasta ahora es que toda revolución tecnológica en el mundo de la comunicación ha obligado a variar el rumbo, en forma y en contenido, de las plataformas anteriores, pero no las ha fulminado. De modo que la principal obligación de todo modio informativo es acompañar a su público en el progreso y satisfacer a sus necesidades. Incluso debe esforzarse por anticipar las tendencias de la sociedad a la que se dirige.
¿Racismo?
26/07/06: Lamentable espectáculo de Eto’o. Ayer fuimos testigos de uno de los momentos más lamentables de la historia de la Liga cuando en el minuto 76 del encuentro Samuel Eto’o volvió a usar el color de su piel para montar el numerito y hacerse la víctima. En ese momento del encuentro, tras haberse señalado un saque de esquina a favor del Barcelona, un grupo aislado de los asistentes lanzó insultos racistas contra Eto’o (el archiconocido "¡Uh, uh, uh!") y éste se dirigió al túnel de vestuarios con manifestando de manera visible, grandes aspavientos, que se iba, que ya no jugaba más. Los mismos que criticaron la retirada del trío arbitral tras recibir el linier el impacto de una moneda que le provocó una brecha en la frente en el partido de Copa jugado en Mestalla justifican la actitud del camerunés. Sin embargo, lo que le sucedió a Eto’o no es peor que lo que tienen que soportar otros jugadores y equipos en muchos partidos de la Liga Española sin por ello actuar como niños malcriados. En todos los partidos vemos como un amplio sector del público se acuerda constantemente de la familia de jugadores y árbitros o cómo es ya una tradición que a cada saque de banda de un portero se entone desde las gradas el "eeeeehhh... ¡cabrón!". A Cañizares o Beckham, entre otros, el público les tilda de "maricones", por no hablar de casos como el de Dani, que en el reciente partido en el Reino de Navarra tuvo que soportar a miles de personas pidiendo su muerte, algo por lo que también pasó Karpin la última temporada en Riazor. Equipos como el Real Madrid o el Atlético tienen que soportar cantos insultando a España o a su capital cuando van a ciertos campos. Los ejemplos de insultos en los estadios de fútbol de la Liga española son infinitos y afectan a todos los jugadores independientemente del color de su piel o credo y jamás han recibido tanto mimo y tanta atención como la de este barcelonista cuya sensibilidad por las descalificaciones de la grada parecen haber nacido a raíz de su fichaje por el club racista por excelencia. Hubiera sido muy interesante que sus compañeros, los zaragocistas e incluso el árbitro Esqueinas Torres (al que trató con un desprecio que en cualquier otro jugador hubiera sido motivo de expulsión) le hubieran dejado marchar no sólo por ver cuál habría sido la reacción de Rijkaard y sus pupilos (tras el partido dijeron que también se hubieran marchado, cosa que dudamos aunque hay que recordar que llovería sobre mojado y cuentan con que la justicia deportiva les protegería como siempre) sino también por no tener que soportar el victimismo cuentista del jugador en los últimos minutos del partido, cuando señalaba a Everthon y luego a la grada como dando a entender que él tenía el mismo color de piel y no le hacían esas cosas. No tenía que haberse ido tan lejos: a Ronaldinho tampoco se lo hacen. No se lo hacen porque Ronaldinho no escupe a los jugadores contrarios ni se permite el lujo de insultar a un equipo, una afición o una ciudad, no va de chulo ni de provocador. Los problemas que tiene Eto’o tienen nada que ver con cuestiones racistas por mucho que él pretenda convencernos de lo contrario. La realidad es que Eto’o, en cuya primera rueda de prensa como culé ya bromeó con el color de su piel, hace un uso ventajismo del tema del racismo -que él nunca ha sufrido realmente ni en su Camerún natal ni aquí, donde es una estrella millonaria del deporte- minimizándolo y faltando el respeto a los colectivos de marginados que sí lo padecen. De lo contrario basta con que lo demuestre retirándose del próximo Barcelona-Madrid en cuanto a Roberto Carlos le hagan lo mismo que a él le han hecho en La Romareda. No sabemos si Eto’o actuó de esa manera para ser el foco de atención, para borrarse de un partido que el Barcelona no tenía nada claro, por romper la dinámica del encuentro montando el escándalo o por cualquier otro motivo, pero lo cierto es que a los jugadores locales les afectó bastante. Al saque de corner Celades cometió un claro penalti (casi tanto como el de Márquez sobre Álvaro en la primera parte que el árbitro no quiso ver) que supuso el primer tanto y en un ambiente enrarecido, con el trencilla parando el juego para ordenar que por los altavoces se le llamara la atención al público Larsson consiguió al segundo a pase de un Eto’o visiblemente recuperado del disgusto una vez su equipo se había adelantado en el marcador. Para redondear el partido, Eto’o se despidió recordándole al público el resultado mientras hacía la señal de la victoria con la mano. El año que viene, si la afición del Zaragoza se lo recuerda será, claro, porque son racistas.